miércoles, 13 de enero de 2010

OUKA LEELE






Ouka Leele, Santa Teresa

La fuerza de la imagen de Santa Teresa también es fuente de inspiración de Ouka Leele para la realización de este cartel en el que se deja patente la influencia pictórica de la artista en una nueva lectura de la mártir que transforma el clasicismo en surrealismo con pinceladas "naif" utilizando una estética barroca y recargada al mismo tiempo que poética.











Volaverunt

Con un título que remite a uno de los famosos caprichos de Goya, Ouka Leele nos muestra en la pieza alas de ángel como contrapunto de las brujas de aquel.

Los ángeles cristianos no son hombre ni mujer, son seres inmaculados del mundo, sin pecado vestidos con largas túnicas blancas.



Sin la menor duda, la fuente principal de esta imaginería se encuentra en la representación de La Victoria, mensajera que baja veloz del cielo para coronar al vencedor tras la batalla, ya sea lucha armada o competición de poetas o atletas en Olimpia.

No se precipita al suelo como mensajera de los dioses, sino que es representada por una figura erguida.

jueves, 10 de diciembre de 2009

VICTORIA DIEHL




Victoria Diehl, Éxtasis de Santa Teresa



La artista realiza una revisión de la escultura clásica de Bernini utilizándo técnicas digitales fotográficas y ligeros toques de color logrando dar vida a la piedra en una especie de resurrección en la que muestra una santa totalmente viva.


"Vi a un ángel cabe mí hacia el lado izquierdo en forma corporal... No era grande, sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido que parecía de los ángeles muy subidos, que parece todos se abrasan... Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas: al sacarle me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor que no hay desear" que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal, sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto.

Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento... Los días que duraba esto andaba como embobada, no quisiera ver ni hablar, sino abrasarme con mi pena, que para mí era mayor gloria, que cuantas hayan tomado lo criado."

Vida de Santa Teresa, cap. XXIX





Bernini, Éxtasis de Santa Teresa

jueves, 3 de diciembre de 2009